Terumi Morita
28 de mayo de 2026·4 min de lectura · 709 palabras

Albóndigas en salsa

Albóndigas españolas guisadas en una salsa de tomate y jerez. El sofrito de cebolla y pimiento da la base; el jerez seco le da la voz que la distingue de unas albóndigas en tomate cualquiera.

Contenido (6 secciones)

Por qué funciona

La técnica detrás de las albóndigas en salsa combina los sabores intensos de la cocina española con la textura tierna de las albóndigas caseras. La mezcla de carne picada y pan rallado da una albóndiga blanda, mientras el huevo une los ingredientes. Cocinar las albóndigas antes de añadirlas a la salsa asegura un exterior dorado y caramelizado que aporta profundidad. Cocer las albóndigas a fuego suave en la salsa de tomate y jerez las hidrata y las profundiza.

El jerez seco es la diferencia con unas albóndigas en tomate genéricas. La acidez del vino corta la grasa de la carne y el dulzor reducido del jerez añade una nota redonda al fondo. Si la salsa queda demasiado espesa, añade un chorro de agua o caldo para llegar a la consistencia que quieras. Este plato es perfecto para hacer con antelación: los sabores solo mejoran con tiempo.

Ingredientes

Para las albóndigas:

  • 500 g de carne picada (ternera, o mezcla con cerdo 70/30)
  • 100 g de pan rallado
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 huevo
  • 50 g de queso parmesano rallado (opcional)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 1 cucharada de aceite de oliva (para dorar)

Para la salsa:

  • 1 cebolla cortada en daditos
  • 1 pimiento rojo o verde en daditos
  • 400 g de tomate triturado en conserva
  • 100 ml de jerez seco (fino o oloroso)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

  1. Mezcla la carne. En un cuenco grande combina la carne, el pan rallado, el ajo, el huevo, el parmesano si lo usas, la sal, la pimienta, el pimentón y el perejil. Mezcla con las yemas de los dedos solo hasta uniformidad — no la trabajes de más.

  2. Forma y reposa. Forma bolas del tamaño de una pelota de golf (~3 cm). Ponlas en un plato y refrigera 10 minutos: mantienen mejor la forma al dorarse.

  3. Dora. Calienta el aceite en una sartén ancha a fuego medio. Añade las albóndigas y dóralas 6–8 minutos, girándolas, hasta que estén bien doradas por todos los lados. Retíralas y reserva.

  4. Sofrito. En la misma sartén añade la cebolla y el pimiento. Saltea 5 minutos hasta que estén blandos y empiecen a coger color.

  5. Salsa. Incorpora el tomate triturado, el jerez seco y el azúcar. Salpimenta. Lleva a hervor suave y cocina 5 minutos para que el alcohol del jerez se evapore.

  6. Termina. Devuelve las albóndigas a la sartén con la salsa. Tapa y cocina 10 minutos más a fuego suave para que los sabores se integren y las albóndigas terminen de hacerse. Sirve directamente, con pan.

Errores frecuentes

Saltarse el reposo en frío antes de dorar. Las albóndigas a temperatura ambiente se deforman en la sartén. 10 minutos en el frigorífico aprietan la grasa y las hacen mantener la forma.

Demasiado jerez. 100 ml por 500 g de carne es la diana. Más, y la salsa sabe a vino dominante en lugar de a fondo con vino.

No reducir el jerez. El alcohol del jerez tarda unos 5 minutos en evaporarse a hervor suave. Si añades las albóndigas a la salsa antes de que el alcohol se haya ido, la salsa final sabe cruda.

Fuego demasiado fuerte al guisar. Hervor suave, no hervor pleno. Hervor fuerte endurece las albóndigas y rompe la salsa.

Qué buscar

  • Albóndigas con un dorado parejo, sin partes pálidas.
  • Sofrito de cebolla y pimiento blando y ligeramente dorado, no quemado.
  • Salsa que cubra el dorso de una cuchara, no aguada ni demasiado espesa.
  • Aroma a jerez integrado, no a alcohol crudo.

La opinión del chef

Las albóndigas en salsa son un plato de cocina de casa que envejece bien. Se hacen mejor el día anterior y se recalientan al día siguiente, cuando la salsa ha tenido tiempo de profundizar y las albóndigas han absorbido el jerez por completo. Es una receta para preparar el sábado y comer el domingo — el tipo de plato que hace de la cocina un acto de planificación más que de improvisación.

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