Terumi Morita
28 de mayo de 2026·4 min de lectura · 723 palabras

Croquetas de jamón

Croquetas de bechamel y jamón serrano, rebozadas en pan rallado y fritas hasta dorar. La salsa bechamel debe cuajar lo suficiente para dar forma sin perder cremosidad en el interior. La regla: paciencia con el reposo en frío antes de freír.

Contenido (5 secciones)

Por qué funciona

La clave de una buena croqueta vive en la bechamel, que sirve de base cremosa. El roux — mantequilla y harina cocinados 2–3 minutos hasta formar una pasta — espesa cuando se le añade leche gradualmente durante 5–7 minutos, dando una textura lisa. Incorporar el jamón serrano da fondo y profundidad de umami. Enfriar la masa al menos 2 horas es crucial: cuaja, se vuelve manejable y se puede formar sin romperse al freír.

Si la masa parece demasiado blanda para dar forma, refrigera más tiempo o añade un poco más de harina al roux la próxima vez. La temperatura de fritura también es decisiva: por debajo de 160 °C las croquetas absorben aceite y quedan grasientas; por encima de 190 °C se queman antes de hacerse por dentro. Mantener el equilibrio justo da la corteza crujiente y el interior cremoso y sabroso.

Las croquetas se sirven calientes, en el momento — esperar más de 10 minutos las ablanda y pierden el contraste.

Ingredientes

Para la bechamel:

  • 200 g de jamón serrano cortado en taquitos finos (o picado a cuchillo)
  • 50 g de mantequilla sin sal
  • 50 g de harina común
  • 500 ml de leche entera
  • 1/2 cucharadita de sal (cuidado — el jamón ya aporta sal)
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada recién rallada
  • Pimienta negra al gusto

Para el rebozado:

  • 2 huevos batidos
  • 200 g de pan rallado
  • 500 ml de aceite vegetal o de oliva para freír

Procedimiento

  1. Empieza el roux. En un cazo a fuego medio, derrite la mantequilla. Añade el jamón picado y saltea 1 minuto — esto perfuma la mantequilla. Incorpora la harina y cocina, removiendo, 2–3 minutos hasta que la pasta huela a galleta (no a harina cruda).

  2. Bechamel. Añade la leche caliente poco a poco, batiendo sin parar con varillas o cuchara de madera para evitar grumos. Sigue cocinando a fuego suave 5–7 minutos hasta que la salsa espese visiblemente y cubra el dorso de la cuchara. Salpimenta y añade la nuez moscada. La masa final debe ser firme pero todavía cremosa.

  3. Enfría. Vierte la masa en una bandeja plana cubierta con film en contacto con la superficie (para que no forme nata). Refrigera al menos 2 horas, idealmente toda la noche. Sin este reposo, no podrás darles forma.

  4. Da forma. Con las manos ligeramente engrasadas, forma croquetas alargadas del tamaño de un dedo gordo (unos 6 × 2 cm).

  5. Reboza. Pasa cada croqueta primero por huevo batido, después por pan rallado, asegurando que quede completamente cubierta. Para mejor corteza, puedes pasarlas por huevo y pan dos veces.

  6. Fríe. Calienta el aceite a 180 °C. Fríe las croquetas en tandas pequeñas 1–2 minutos hasta que estén doradas. Saca con espumadera a papel de cocina.

  7. Sirve al momento. Las croquetas se comen calientes — sirve con un gajo de limón opcional.

Errores frecuentes

Saltarse el reposo en frío. Si la masa está caliente o tibia, no se puede formar. Mínimo 2 horas en el frigorífico, mejor toda la noche. Sin reposo, las croquetas se rompen al freír.

Bechamel demasiado líquida. Si la masa al enfriar no aguanta forma, vuelve a calentar y cocina más tiempo para reducir, o añade 1 cucharada extra de harina disuelta en leche fría.

Aceite frío. Por debajo de 170 °C las croquetas absorben aceite. El termómetro decide; sin termómetro, una pizca de pan rallado debe burbujear vivamente.

Demasiadas a la vez en la sartén. Bajan la temperatura del aceite. Tandas de 4–5 como máximo.

Servirlas reposadas. Las croquetas frías son tristes. Cómelas al momento, con la corteza crujiente todavía.

La opinión del chef

Las croquetas de jamón son uno de los platos donde el cocinero se nota desde el primer mordisco. Una croqueta bien hecha tiene corteza fina y crujiente, interior denso pero todavía cremoso, sabor profundo a jamón infundido en la leche. Una mal hecha es harinosa, dura por fuera, granulosa por dentro, y huele a fritura sin alma.

La técnica no es complicada — bechamel, jamón, frío, rebozado, frío otra vez, fritura — pero es exigente con cada paso. La regla universal: respeta el frío. Las croquetas son uno de esos platos donde la paciencia decide el resultado, y la prisa es siempre la enemiga.

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